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martes, diciembre 07, 2010

martes, noviembre 30, 2010

de el chorrillo a la conquista del mundo

Guido Bilbao, Diario La Estrella

Nadie lo duda: Roberto Durán ha sido el boxeador más grande que dio Latinoamérica. Fue campeón cinco veces en cuatro categorías, se le animó a los mejores de su tiempo en duelos legendarios. Además era simpático y muy guapo. Pero sobre todo fue su estilo de pelea, electrizante y callejero, el que lo volvió un mito. Porque ver a Durán sobre el ring es darse una vuelta por el lado salvaje.

Es convertirse también uno en un ser gloriosamente primitivo. Pasan los años y las nuevas generaciones siguen venerándolo. Desde Mike Tyson hasta el inglés Ricky Hatton lo tomaron como modelo.Lo cierto es que luego de un exitoso comienzo en Panamá —Durán se hizo profesional a los 16 años— y a pesar de su fama de joven noqueador, Roberto Durán tuvo que esperar a cumplir 21 años para tener una oportunidad por el título mundial de los livianos.

Fue en junio del 1972, en el Madison Square Garden, contra el irlandés Ken Buchanan. Para esa pelea, Carlos Eleta, apoderado de Durán, decidió contratar a un nuevo entrenador para complementar el trabajo de Plomo y eligió a Ray Arcel, un viejo lobo del boxeo norteamericano. Había tenido su primer campeón mundial en los años 30 y desde entonces había trabajado con más de 20 monarcas.

Aceptó entrenar a Durán por una sola razón: la mafia de Estados Unidos, que dominaba el deporte, lo había crucificado porque se negaba a arreglar los combates. Una vez casi lo matan en un callejón. En la aventura, lo acompañó Freddy Brown, ex entrenador de Rocky Marciano. La primera vez que viajaron a Panamá, bajaron del avión con bidones de agua. Habían escuchado sobre los trabajadores que construyeron el Canal a principio de siglo y las enfermedades terribles que se contagiaban. Le temían a la selva.Lo cierto es que en su primera oportunidad titular, contra todos los pronósticos, Durán ganó por KO en el round trece. El match crecía en tensión y Mano de Piedra atacó a la zona baja de Buchanan que se desplomó. Desde la lona, el irlandés acusaba un golpe bajo y no parecía dispuesto a ponerse de pie. El juez miró a los dos rincones.

Para nota completa picha aquí

martes, agosto 31, 2010

una moneda en homenaje a la historia

A partir de ayer, 30 de agosto, circula una nueva moneda de 50 centavos de dólar alusiva al Convento de Las Monjas, estructura que forma parte del Conjunto Monumental de Panamá Viejo. Con motivo de su puesta en circulación, el Patronato de Panamá Viejo organizó una actividad para mostrar la colección de monedas perteneciente a Carlos Henríquez, presidente de la Junta Directiva del Banco Nacional.

viernes, agosto 06, 2010

voz para los indígenas

Fanny Arias, Diario La Prensa















La diversidad indígena de la región latinoamericana es impresionante. Para conocerla y apreciarla mejor, el Fondo de las Naciones Unidas (Unicef, por sus siglas en inglés) elaboró el primer Atlas Sociolingüístico de América Latina y el Caribe, que recopila información de todos los pueblos indígenas de 21 países de América Latina y el Caribe.

Este trabajo se presentó en Panamá el miércoles pasado, como un preámbulo a la celebración del 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Fue un esfuerzo de Unicef, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Fundación para la Educación en Contextos de Multilingüismo y Pluriculturalidad.

El documento está basado en 34 estudios que a su vez aglutinaron el devenir de 522 pueblos indígenas que reúnen unas 400 lenguas indígenas, detalla Esther Ruiz, Especialista en Derechos de la Niñez Indígena y Afrodescendiente de la oficina Regional de Unicef.

Su presentación mundial, cuenta Esther Ruiz, fue durante un encuentro entre organizaciones indígenas y gobiernos de la región en Cartagena de Indias, Colombia, cuyo tema fue el trabajo infantil en las comunidades indígenas.

Por su parte, Miguel Cuéllar, coordinador de programas de Unicef - Panamá, comenta que este documento destaca la relevancia del indígena dentro de la sociedad latinoamericana, presencia que considera que ha permanecido en alguna medida oculta o semi-invisible.

Por eso, recalca Cuéllar, se busca comparar todo lo que abarca el mundo contemporáneo indígena de esta parte del planeta.

De acuerdo a cifras oficiales, los indígenas representan el 10% de la población total de América Latina, aunque el Atlas Sociolingüístico de América Latina y el Caribe plantea que esa cifra puede ser mayor. En tanto, Susy de Varela, viceministra del Ministerio de Desarrollo Social, comenta que este Atlas disminuye la falta de información que hay con relación a los pueblos indígenas.


jueves, agosto 05, 2010

jueves, julio 15, 2010

martes, julio 13, 2010

cantautores en la habana

Errol Caballero, Diario La Estrella de Panamá


Para compositores como Yigo Sugasti, Horacio Valdés, Gonzalo Horna, Cienfue y Karla Lamboglia, todos ellos integrantes del colectivo denominado ‘Tocando Madera’, el propósito de la música va más allá que el de servir de catarsis o el de proporcionar al público una excusa para bailar y olvidarse de sus problemas. Más que considerar la música como una forma de escapismo, ellos la perciben como un medio para expresar ideas y conceptos, algunos de los cuales pueden representar un saludable atentado contra la ortodoxia. ‘Somos parte de una generación que entiende que la música es algo más que una forma de entretenimiento, es también un medio de comunicación, que puede servir para expresar una análisis del acontecer nacional’, destaca Yigo Sugasti, quien en el año 2004 fundó la asociación ‘Tocando Madera’, que reúne a varios cantautores del patio, independientemente del género musical en el que se han dado a conocer.

De acuerdo con Sugasti, el propósito de ‘Tocando Madera’ es darle ‘escenario y proyección a la creatividad musical contemporánea’, contribuyendo así a la difusión del trabajo de los nuevos compositores istmeños. El día de mañana, a partir de las 8:00 p.m., en el bar Rayuela arrancará lo que será la séptima temporada de conciertos de ‘Tocando Madera’. En esta oportunidad, el músico Camilo Navarro, mejor conocido en el ámbito del rock nacional con el mote de ‘Cienfue’ ofrecerá un concierto acústico.

Este espectáculo musical es el primero de una serie de presentaciones en vivo que se tienen programadas como parte de una alianza estratégica entre ‘Tocando Madera’ y ‘La Peña’, un proyecto creado por Rómulo Castro. De esta manera, los artistas de ‘Tocando Madera’ tendrán un espacio reservado un miércoles de cada mes para tocar en el bar Rayuela.

El próximo jueves 15 de julio, ‘Tocando Madera’ continuará con su objetivo de abrirle espacios a ‘la canción de autor’ en diferentes puntos de la ciudad con un recital que tendrá como escenario la Sala Gantes del Teatro La Quadra. Bajo el título ‘Bitácora de vuelo’, el concierto reunirá en un mismo escenario a los cantautores Yigo Sugasti, Gonzalo Horna y Karla Lamboglia.

Sugasti explica que lo que se busca con estos conciertos en espacios reducidos en ofrecerle al compositor un lugar donde pueda ofrecer ‘un recital íntimo y de gran factura’.

Añade que parte del problema de los músicos panameños es que sus composiciones se escuchan en un ‘contexto que no es el apropiado para dar a conocer una propuesta musical, como una discoteca’.

El próximo 26 de agosto, Sugasti y Horacio Valdés, ex integrante de la agrupación Son Miserables, tocarán sus canciones en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Cuba.

el trovador de guararé


Alcibiades Cortéz, Diario La Prensa


Al mencionar a Benjamín Min Acevedo no faltará el panameño que pregunte: ¿Quién es? Otros lo conocerán por el apodo del Bin bin guarareño, pero la mayoría desconoce el aporte que ha hecho a la cultura popular y a la décima en Panamá este poeta y trovador, durante seis décadas.

Acevedo, que ha representado a la patria en más de 20 países, es uno de los más grandes exponentes de este género en Panamá y Latinoamérica.

ORIGEN

Benjamín Acevedo nació en la comunidad de El Hato en 1938, 11 años antes de que se iniciara oficialmente el Festival Nacional de la Mejorana en Guararé, su distrito natal. Sus primeras décimas las cantó a la edad de 13 años en velorios y juntas de embarre, en una época que este género no tenía la preponderancia de la que goza hoy.

Una de las primeras cantaderas a las que se presentó fue para un velorio de La Cruz, un 3 de mayo de la década de 1950, en la casa de Tato Melgar (q.e.p.d) en la comunidad de Las Cruces. Tenía 14 años y cobró un dólar con 50 centavos por cantar toda la noche. En esa época, correspondiente a la década de 1950, los versos los adquirían de poetas como Benjamín Min Domínguez, Benjamín Min Rivera o Peregrino Frías, entre otros.

Durante esos años se cantaba la décima clásica castellana aprendida. Luego surgió en Panamá la poesía formal e improvisada de 10 versos octosílabos con el poeta Severino Medina, de La Laja de Las Tablas.

CARRERA

A finales de la década de 1950, Acevedo inicia su carrera profesional, enfrentándose a grandes intérpretes como Teodolo Batista, Bolívar Barrios, y con más frecuencia, a Agustín Rodríguez. Recuerda que cantaban historias de amor, seguidas de temáticas históricas. Estas últimas las escogían para probar la agilidad mental y el conocimiento del contrario.

A LA CAPITAL

Min afirma que el género se introdujo en en la ciudad capital en los años 60 del siglo pasado, producto de un “movimiento nacionalista” que tuvo lugar cuando grandes acordeonistas como Gelo Córdoba, Dorindo Cárdenas, Yin Carrizo, Roberto Fito Espino, Roberto Papi Brandao, conjuntamente con los cantadores, llegaron a la capital del país.

Al principio, recuerda Min, cuando los escuchaban cantando en la urbe, los trataban con desprecio y los tenían por personas no ilustradas, como campesinos sin educación. Fueron la radio La Voz de Pueblo y la Radio Panamericana los medios de comunicación donde se les comenzó a oír.

En los años 80 del siglo pasado comenzó a asistir gente de distintos estratos sociales a las actividades de sitios como El Orgullo de Azuero.

Min se considera antiimperialista. Uno de sus temas se lo dedicó a los caídos de la gesta histórica del 9 de enero de 1964. Para ese momento histórico de la patria, Acevedo estudiaba en el Instituto Moderno, que usaba las aulas del Instituto Nacional.

Min destacó también las leyendas campesinas, por esa razón la décima El zahorí se convirtió en unos de los éxitos más gustados de la décima en Panamá.

En su carrera ha cantado décimas de la pluma de Carlos Francisco Changmarín, José Franco, Carlos González Bassán y de Antonio Tomy Rivera, y las de su inspiración.

LA DÉCIMA, VITALIDAD Y RIESGO

Benjamín Min Acevedo considera que el buen cantor se acopla a las tonalidades altas de la mejorana, que requieren de una excelente voz y buen compás, mientras que la guitarra española, por su diversidad de sonidos, le hace más sencilla la vocalización al artista. “A mí me alegra la popularidad que tiene la décima”, dice, pero advierte que eso acarrea un “gran peligro”, porque, según afirma, hay una tendencia a confundir los géneros de canto, “debido a que hay muchos que, buscando la promoción, se inventan todo tipo de cosas”.

Dice que, en actualidad, en muchas tardes de cantadera “se oye a algunos interpretar piezas de acordeón y tamboritos entre los pies de los versos, lo que deforma la verdadera décima”. De acuerdo con Min, los jóvenes desconocen la verdadera décima campesina, y al oír esta nueva forma de cantar creen que está bien así”.